Enrera

La inversión inicial en la creación de una nueva iniciativa empresarial


La inversión inicial, e incluso la fuente de dicha financiación, al iniciar una actividad económica es siempre un tema abierto a debate y de suma importancia para cualquier emprendedor.

No existe norma alguna que garantice el éxito ante este tipo de cuestiones, sobre todo porque cada proyecto trae de origen su propio modelo de negocio ideado por el emprendedor, porque esta condicionado por sus propias circunstancias y sobre todo, porque busca sus propios objetivos.

Pero ¿Cómo definir la necesidad de inversión inicial? Sin duda en el plan financiero, el cual debería estar incluido dentro del plan de negocio o “business plan”. Es en este documento donde se deberán detectar, planificar y estructurar todas y cada una de las necesidades de financieras y las fuentes de ingresos o ventas. Es decir, un documento donde trazar un mapa de ruta sobre cuanto necesito invertir y cuanto necesito vender.

Muchos emprendedores que no realizan este documento tienen tendencia a pedir más dinero de la cuanta como margen de seguridad. En estos casos es frecuente sufrir cierta asfixia por el pago de intereses durante la etapa inicial, aumentando las necesidades de ventas y haciendo peligrar el correcto desarrollo del nuevo proyecto empresarial por falta de planificación.

Pongamos un supuesto práctico:

Suponemos que un nuevo negocio requiere una inversión en instalaciones y maquinaria por importe de 300.000.-€ y el beneficio neto puede rondar el 10% sobre las ventas.

En caso que los socios no aporten capital, haría falta como mínimo tener una media de 50.000.-€ de ventas mensuales, y tardaríamos más de 14 años al devolver este capital, por lo tanto, la entidad financiera no nos concedería esta financiación.

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Siguiendo con este ejemplo, si los socios aportarán 150.000.-€ de capital inicial, estos permitirían cubrir imprevistos de ventas. Esta implicación económica de los socios ayudaría a la concesión de la financiación por parte de la entidad financiera.

Cambiemos un poco el supuesto, si para la misma inversión en instalaciones y maquinaria de 300.000.-€, el beneficio neto esperado fuera del 30% sobre las ventas, y suponiendo que vendemos una media de 50.000.-€ mensuales, entonces quedarían 9.000.-€ de beneficio neto. En este caso la amortización del préstamos se habría realizado aproximadamente en 5 años.

Por estas razonas, y por otras que no nombramos en este artículo, cuando se plantea un nuevo negocio se tiene que realizar un cuidadoso estudio de necesidades de financiación y se tienen que buscar las diversas alternativas que se pueden dar para determinar cuál es la mejor alternativa por nuestro proyecto antes de presentarlo ante cualquier entidad financiera u otros estamentos de financiación.

En Ribes & Associats ponemos a vuestra disposición toda nuestra experiencia y conocimientos técnicos tanto para evaluar su plan de negocio y financiero como para asistirle durante el proceso de negociación y elección de las fuentes de financiación de su nuevo proyecto empresarial.

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